Comunicación

Publicado el 27-08-19

Los caramelos españoles se hacen fuertes en Estados Unidos

El país norteamericano se convierte en el primer destino de las exportaciones de esta categoría del dulce.

En el mundillo los definen como la “tarjeta de visita del sector en el exterior”. Son los chicles y los caramelos españoles, motor de las exportaciones de la industria del dulce, que el año pasado se apuntaron un tanto en la carrera para ampliar su presencia en el extranjero. En 2018, el mercado estadounidense se convirtió en el primer destino de las exportaciones españolas de chicles y caramelos. Las empresas españolas pasaron de vender 52,9 millones de euros al gigante americano en 2017 a 63,5 el año pasado, lo que supone cerca de un sexto del total de las ventas exteriores de este subsector en términos de valor.

 

“Es la primera vez que ocurre”, comenta Rubén Moreno, secretario general de la patronal Produlce. “Siempre que se trascienden las fronteras europeas es un hito y EE UU es un mercado muy atractivo por su poder adquisitivo; es como Europa pero al otro lado del Atlántico, con un perfil del consumidor muy similar”.

 

El resultado no ha sido inesperado. España es el segundo productor de chicles y caramelos de la UE, por detrás de Alemania, y el segundo exportador del Viejo Continente. Según el último informe de Produlce, las ventas en el exterior de esta categoría avanzaron el año pasado un 4,7% en volumen, mientras que en valor progresaron un 2,9%, hasta rebasar los 368 millones de euros. Este resultado ha consolidado el sector confitero como el más exportador de la industria del dulce—en 2018 supuso un tercio del valor de las exportaciones del sector en su conjunto—y ha anulado el retroceso vivido en 2017, cuando las ventas de chicles y caramelos en mercados foráneos se contrajeron en un 1,9%. El caramelo blando, como las gominolas, es la estrella incontestable de este avance: en 2018, acaparó la mitad del valor de ventas de toda la categoría.

 

“La zona de Murcia y Levante tiene un rol importante en la producción de gominolas, que es lo que más se exporta”, detalla Moreno. Las compañías del sector, con una fuerte vocación exportadora, ya destinan aproximadamente un 70% de su producción a mercados exteriores y desde hace tiempo tienen a EE UU en la mira.“Empresas como Fini o Vidal, en Molina de Segura, (Murcia)llevan mucho recorrido, son compañías con solera y estamos recogiendo los frutos de un trabajo de décadas dirigido a mejorar la competitividad”.

 

El año pasado, la innovación dio un impulso importante a las ventas de caramelos y chicles españoles, según el último estudio de Produlce. La reformulación y la ampliación de la gama de los productos fueron las dos principales bazas que empleó la industria para consolidar sus cifras. En volumen, el sector confitero creció de las 240.000 de toneladas de 2017 a las 249.000 de 2018; en facturación total la categoría vivió sin embargo, un leve descenso (-0,01%), aunque logró superar los 1.000 millones de euros. De todas las toneladas facturadas en España por este segmento, el 63% provino de las ventas realizadas en el exterior, lo que supone más de un 38% de la facturación en valor.

 

Estados Unidos se convirtió en 2018 en el primer mercado receptor de caramelos y chicles españoles también a causa del retroceso sufrido por Francia: el país galo redujo sus importaciones casi un 25%. Aún así, el conjunto de países europeos se mantiene como el principal destino de las ventas en el exterior de esta categoría del dulce, al acaparar el 66% del total frente al 21,4% de América. Asia también ostenta un buen trozo del pastel, con un 9,5% el año pasado.

 

¿Y no hay temor a que la industria del dulce acabe afectada por la guerra comercial de Donald Trump? “De momento los caramelos y chicles no están en el disparadero de la política de aranceles de EE UU a diferencia de otros sectores agroalimentarios”, dice Moreno, “pero nunca se sabe”. Mientras, la industria española del dulce en su conjunto (cacao y chocolate; caramelos y chicles; galletas; pastelería y bollería; turrones y mazapanes) ha logrado sortear la crisis y se ha apuntado un avance del 2% en 2018, hasta un valor de producción de 5.679 millones de euros, con los productos de cacao y chocolate a la cabeza.

 

Extraído de El País.