Comunicación

Publicado el 27-11-17

Fini Golosinas premiada por Actualidad Económica a la Mejor Estrategia Internacional 2017

Fini Golosinas. El 80% de las 80.000 toneladas de dulces que produce se consumen fuera de España.

Por Beatriz Treceño.

 

Es uno de los productos de alimentación más universales que existen. En casi todos los lugares del plantea y casi cualquier persona, ya sea un niño o un adulto, disfruta a diario del sabor de una golosina.

 

Por esta razón, y casi desde sus orígenes, en los años 70, Fini Golosinas apostó decididamente por la apertura de su primera sede fuera de España. Fue en Portugal en 1995, y de aquello han pasado ya 22 años, en los que la compañía ha seguido incrementando su papel internacional hasta tener presencia activa en más de 90 países y contar con filiales en Brasil, Chile, Francia, Reino Unido y Colombia.

 

La última apertura se remonta a hace solo un año, en EEUU, donde pese a que los consumidores americanos ya llevaban años disfrutando de estas golosinas con sello murciano, no fue hasta 2016 cuando Fini se estableció fisicamente en el país mediante la filial Fini Sweets.

"EEUU es la auténtica meca de las golosinas, un país donde se valora especialmente lo innovador de los productos, y la acogida ha sido muy positiva. Importantes distribuidores de la zona ya cuentan con nuestros productos en sus establecimientos", cuenta Antonio Andrés Sánchez, presidente de Fini Golosinas.

 

De las 80.000 toneladas de golosinas que produce anualmente esta compañía, cuatro de cada cinco se destinan a mercados exteriores. El año pasado, Fini Golosinas facturó 186 millones de euros, el 75% gracias a las ventas generadas en otros países.

 

La continua apuesta por la innovación es una de las claves de su éxito global, pues cada año el equipo de Fini -formado por 1.400 profesionales-, crea y renueva una media de 50 referencias. De manera que actualmente es posible encontrar chucherías sin gluten, light, e incluso dulces gourmet, entre otras variedades. A ellas se suma la oferta que diseñan en exclusiva para cada mercado, tras realizar previamente un exhaustivo estudio sobre el tipo de consumidor al que se dirigen en cada país. En el caso de EEUU, como explica el presidente de la firma, "están muy acostumbrados a golosinas rompedoras, con coberturas ácidas y sabores muy intensos, incluso picantes. Por eso apostamos por crear una línea específica muy diferente a la que encontramos, por ejemplo, en países como España".

 

En Oriente Próximo, donde prevén reforzar su presencia en los próximos años, operan con dulces con adaptación al halal, es decir, permitidos por la religión musulmana, que ya están disponibles en Emiratos Árabes Unidos, Irán, Líbano, Israel o Turquía, entre otros países.

 

Pese a que Fini cuenta desde 2001 con un centro de producción en Brasil, ha querido mantener su principal fábrica en el lugar que vio nacer a este imperio del dulce: Molina de Segura.



Esta noticia ha salido publicada en: Diario Expansión

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